“PADRE, LO VAMOS A TENER QUE MATAR!”… EL DRAMA DE “LÍBRANOS DEL MAL”, EL LIBRO DE ARACELI MARTÍNEZ QUE NARRA EL SECUESTRO DEL PADRE AKERMAN

  • Trece años después de aquel aciago miércoles 16 de Octubre del 2013, la periodista tijuanense relata el capítulo que marcó para siempre la vida del religioso

TIJUANA.- (26 de Mayo/26) El momento más dramático del conversatorio donde fue presentado el libro Líbranos del mal, de la tijuanense Araceli Martínez, que narra el secuestro del padre Juan Carlos Akerman en el 2013, fue cuando el protagonista narró los instantes más críticos de su plagio: “al final, cuando después de muchos estiras y aflojas no se lograba el pago del rescate, me dijeron: padre, lo vamos a tener que matar!”

“Me tenían sentado en una cama —recordó el religioso—, esperando qué iba a suceder. Ya habían pasado muchas cosas; me habían dado de comer carnitas de puerco que no me gustan.”

“Póngase de pie, me dijeron, porque lo vamos a tener que matar, su familia no va a pagar. Entonces yo me puse de pie, no podía creerlo, y luego se paran frente a mí tres de los secuestradores con armas de fuego, ametralladorcitas y cuernos de chivo que traían, pero el jefe de ellos se paró a un lado de mí con una pistola, y me la pone aquí, dice señalando su sien derecha; todavía siento aquí el frío de la pistola, y dijo, diga sus últimas palabras”.

“Cuando me dijo eso yo pensé, no puede ser que me esté pasando esto, no, no, no, no! Fíjense la mente, qué interesante lo que hace en ese momento, la mente se protege a sí misma, ¿saben lo que se puso a pensar mi mente? ¿Y qué van a hacer con todo el cochinero?  que van a hacer cuando me destrocen con tanta bala? ¿Cómo van a limpiar mis tripas? Yo me quedé pensando lo qué pensaba mi mente, y luego la mente regresa, y yo con lágrimas le digo así (recrea el sonido gutural indecifrable de aquel aciago día)… y ellos, ¿queeé? ¡O-tra o-por-tu-ni-dad! Otra oportunidad? es la última, y si no ahora sí lo matamos!”

Este lunes en el teatro de la Casa de la Cultura, fue presentado el más reciente libro de la periodista tijuanense Araceli Martínez Rose (inició en el noticiero Síntesis, después de haber estudiado la carrera de Comunicación en la Ibero), ante un recinto que lució totalmente lleno, y con unos pasillos con largas filas de lectores esperando, al final, a que la escritora y el religioso les firmaran sus ejemplares.

Por espacio de poco más de una hora, y bajo la conducción de la comunicadora Diana Ruvalcaba, el padre Akerman y Araceli Martínez fueron relatando cómo fue el proceso de reencontrarse, porque después del funesto acontecimiento no se acordaban uno del otro, a pesar de que habían coincidido al dirigir como maestros de ceremonias un evento de la iglesia católica, ella en sus pininos como periodista y él aún como seminarista.

Después, y una vez que se identificaron, fueron múltiples entrevistas y conversaciones telefónicas y videoconferencias (desde hace casi una década Martínez Rose radica en Alemania), y luego esperar a que se dictara sentencia oficial en el caso —porque los secuestradores fueron detenidos y el padre Akerman liberado—, lo que ocurrió hace un par de años, inició el proceso de escritura.

Según las crónicas periodísticas del 2013, la mañana de aquel miércoles 16 de octubre el sacerdote Juan Carlos Akerman, entonces párroco de la iglesia de Santo Toribio Romo en el Cañón del Sáinz, fue secuestrado mientras regresaba de haber oficiado una boda en un fraccionamiento del área, y llevado en su propio vehículo a una casa de la misma zona, donde habitaba una familia, presuntamente implicada en el delito, donde se le retuvo mientras los delincuentes negociaban el rescate.

El religioso fue liberado, junto con otra persona más que también se hallaba secuestrada, según señalan las notas periodísticas de aquella época, en un operativo de la Policía Municipal que en aquella época dirigía Alberto Capella, con el apoyo de la Policía Estatal Preventiva, luego de un enfrentamiento a balazos en el que no hubo víctimas. Eran las 15:35 horas de ese mismo día “cuando terminó el infierno”.

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